¡Dos horas de siesta! No os podeis imaginar lo harto que estoy de esta situación: dormir media mañana, dormir media tarde... Belén, mi novia, me dice que no me preocupe, que ya me recuperaré, pero es que uno es impaciente por naturaleza (o por lo que sea) y me deprime un montón ver las horas que pierdo. Hay gente que estaría feliz de vivir así (y por cierto, gracias por dejarme comer el coco en Internet) pero yo no quiero vivir así, Dios no me ha creado para esto. Hoy he recordado un pasaje de los Evangelios donde la gente abandona a Jesús y Él les pregunta a los discípulos: "Y vosotros, ¿también quereis iros?" Entonces Pedro da una respuesta que yo hago mía también: "Señor, ¿adónde iremos? Sólo Tú tienes palabras de vida eterna". Sólo Él me da esperanza, esperanza de libertad de la esclavitud espiritual a la que estoy sometido. Y algunos dirán que es porque quiero, que con la conversión ya es suficiente. Pero no, hay que perseverar, y hacerlo durante la prueba, que es cuando más importa, no es fácil.
Perdonad, acabo de tomar consciencia de una cosa: me estoy centrando en mí mismo, me he dado cuenta porque he leído sobre ello en el libro que os mencioné ayer, Cultive su felicidad. Y seguramente os estoy aburriendo. Si es así, lo siento. Hoy ha venido a comer a casa un buen amigo, Jordi, y me ha dicho que en el libro hay algunas cosas que no son ciertas biblícamente. Ya estamos con las contradicciones y los puntos de vista.
Esta tarde he hablado con mi padre sobre el tema de la enfermedad y no sabe cómo ayudarme. Cada vez entiendo más que esto es un problema entre mí y Dios, y que quiero llegar al fondo de la cuestión. Quizá algún trauma inconsciente de la infancia es lo que me hace actuar de modo autodestructivo y rebelde, algo no resuelto entre mí y Dios, un pecado escondido. Hace años que vengo oyendo hablar del ministerio de liberación, ¿funciona? ¿quién puede ministrarmelo? ¿o mi lucha debe seguir siendo personal, solitaria?
"Alma mía, bendice al Señor y no olvides ninguno de sus beneficios", dice un salmo. He estado leyendo un salmo de la Biblia en inglés, la Peshitta (traducción de la Biblia del arameo galileo) porque no encontraba mi Biblia en español, y me ha gustado, me ha hecho recordar que Dios ha hecho mucho por nosotros y que no debemos olvidarlo.
Bueno, basta por hoy. Estoy un poco más relajado después de sacar todo esto al exterior. Mañana veré al pastor de mi iglesia y le explicaré mis planes de cómo voy a vencer esta guerra interior: leer la Biblia y orar, cantar a Dios, cada dia... No es nada nuevo, es antiguo como el Evangelio, pero hay que aplicarlo aquí y ahora.
¡Hasta pronto! ¡A por una vida transformada! <><
viernes, 1 de junio de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario